Agentes sociales y Administración reformarán un sistema discutido para acercarlo más al mercado de trabajo.
Soplan vientos de cambio en el sistema de formación para el empleo. Un marco que funciona desde 1993 y en el que agentes sociales y Administración gestionan 1.500 millones de euros al año para mejorar la cualificación de los trabajadores. Los fondos proceden mayoritariamente de las cotizaciones sociales de los empleados y de las empresas. El pasado año más de dos millones de personas de 200.000 compañías participaron en estas acciones formativas, que se han multiplicado desde que se creó este modelo y han servido para trasladar la formación a lugares donde no se hacía.
Pero parece que ha llegado el momento de emprender una nueva reforma, tras las acometidas en 2004 y 2006. El año que viene caduca el último acuerdo que regula este sistema de subvenciones y bonificaciones para la formación profesional y la Administración ha transmitido a las principales organizaciones sindicales y empresariales que integran la Fundación Tripartita -CEOE, Cepyme, UGT y Comisiones Obreras- la necesidad de acometer una verdadera transformación, que posiblemente lleve aparejada la reforma del real decreto del año 2007 que regula la formación para el empleo.
Varios son los objetivos: medir el impacto de la formación en los trabajadores, las empresas y el modelo productivo; pasar de una cultura de la enseñanza a otra del aprendizaje y generar un mapa de competencias del mercado de trabajo español. «En la medida en que esta formación vaya ligada al modelo productivo, hará falta un instrumento para poder adecuarla permanentemente a los cambios. Para ello es imprescindible evaluar el impacto de la formación para corregir y mejorar», explica Carlos Gómez Plaza, director gerente de la Fundación Tripartita.
En el debate que se ha abierto entre los agentes sociales implicados existe ya un acuerdo sobre los objetivos, y ahora falta formalizar el pacto abordando las cuestiones concretas, señalan en la Fundación Tripartita. La esencia de esta reforma está estrechamente ligada a la transformación del modelo productivo y a la reforma del mercado de trabajo, aunque está por ver si se incluirá dentro de ésta o se firmará un acuerdo independiente al de la hipotética reforma laboral.
Con los cambios se persigue una transformación que suponga mayor personalización de los procesos de aprendizaje, huyendo de los modelos escolares de la formación presencial en grupo para incrementar otras metodologías más individualizadas, como las redes sociales, la enseñanza a distancia, la preparación en el propio puesto de trabajo, la formación online, etcétera.
Hoy el sistema de formación para el empleo incluye dos tipos de acciones, denominadas de oferta y de demanda. Las primeras son diseñadas por los agentes sociales que gestionan este sistema, además de las distintas comunidades autónomas.
La bautizada como formación de demanda es aquella que las propias empresas solicitan a la Fundación Tripartita para sus empleados. Existe un mecanismo de bonificaciones en las cotizaciones a la Seguridad Social mediante el que cada compañía que lo solicite tiene un crédito asignado en función de sus cotizaciones del año anterior. De esta forma, una parte importante del coste de los cursos desarrollados bajo este paraguas es descontado a las empresas de sus próximas cotizaciones.
Además, Gómez Plaza asegura que las nuevas metodologías de formación mencionadas permitirán alcanzar otro de los objetivos sin disparar los fondos destinados. Y es que España necesita incrementar el número de trabajadores formados cada año, para situarse al nivel de los países más desarrollados. En nuestro país, a pesar del crecimiento experimentado en los últimos tiempos -147.000 profesionales más formados en 2008 respecto a 2006-, seis millones de personas participan en acciones formativas cada año, lo que supone un 32% de los ocupados. Y eso que hay que tener en cuenta que sólo en la mitad de los casos aproximadamente se trata de formación profesional para el empleo.
La media en los países más avanzados es del 50%, llegando incluso en algunos casos al 70% o al 80% de los trabajadores. Para que España se coloque a la altura de Alemania, que prepara al 52% de sus profesionales, es necesario que cada año se mejore la cualificación de 10 o 11 millones de personas, si se quiere mejorar el puesto 33 en competitividad que nos concede la OCDE, que mide fundamentalmente dos parámetros, el nivel de I+D+i y el de formación. Y es que uno de los grandes retos de este sistema es conseguir atraer a las pequeñas y medianas empresas, las grandes ausentes. Según un reciente estudio de la agrupación de empresas Garben, sólo el 12% de las compañías españolas utiliza los fondos disponibles, porcentaje que baja hasta el 8% en las pymes de menos de diez empleados, frente al 81% en el caso de las grandes corporaciones. Y eso que el consumo de las bonificaciones ha tenido un repunte sustancial desde finales de 2008 como consecuencia de la crisis económica, según Juan Carlos Tejeda, director de Proyfor, la división de formación subvencionada de la consultora Epise.
Carlos Gómez Plaza propone también la construcción de un mapa vivo de competencias, «para que podamos conocer en cada momento cuáles son las que demanda el mercado de trabajo y cómo van cambiando, y así poder adelantarnos a sus necesidades por medio de la formación. Esto nos dirá cuánto, cuándo, cómo y por qué cambia el modelo productivo», asegura.
Reseña bibliográfica
LA FORMACIÓN EN LAS EMPRESAS 2008
La Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo, ha publico un estudio titulado “La Formación en las empresas 2008”. Es una publicación de carácter estadístico y anual que tiene como objetivo la difusión de los principales datos de la actividad formativa empresarial desarrollada en el marco normativo del sistema de formación para el empleo.
En el se retrata la actividad formativa de las empresas y su evolución. Comienza ofreciendo datos relacionados con los principales indicadores del mercado de trabajo en España, se analizan las grandes cifras de la formación en la empresas y se presta una especial atención al desarrollo de la formación de los que se consideran colectivos prioritarios de trabajadores para el sistema de formación para el empleo- mujeres, mayores de cuarenta y cinco años y trabajadores de baja cualificación- así como a la participación de los extranjeros en la formación.
También se lleva a cabo un análisis de los contenidos formativos y se ofrece información sobre las características de los beneficiarios de los Permisos Individuales de Formación. Con todo ello se pretende contribuir a difundir la formación profesional para el empleo entre nuestro tejido empresarial.
Te la puedes descargar en:
http://www.fundaciontripartita.org/index.asp?MP=5&MS=93&MN=2
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